Exposición

Michael Brewster y Sergio Gutiérrez

Picturing a sound
Exposición

3 nov – 14 ene

Arróniz
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Calle Tabasco 198
Roma Norte
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hoy abierto 10:00 19:00
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Arróniz presenta la exposición Picturing a sound (Imaginando un sonido) de Michael Brewster, curada por Anna Dusi.

Imaginando un sonido

La transformación del sonido en imagen proporciona un espacio visual al dibujo. Siguiendo esta premisa, la exposición busca guiar al público entre un sonido y un dibujo, es decir, a través de distintas capas emocionales, hacia un todo. Ello en la medida que la sucesión de acontecimientos sonoros y visuales tiene lugar a partir de una manufactura única: "estar en el tiempo entre su principio y su fin." El sonido adquiere forma a partir de un movimiento de transformación continua (un proceso antitético y sintético) que alterna el ser y el no ser, el principio, el final, y luego otra vez. La temporalidad del sonido también aparece en el dibujo y sus elementos en sucesión.

El arte de traducir el sonido en imágenes tiene profundas raíces en la esfera emocional de la vida humana. Tiene el potencial de prolongar los límites de la imaginación, ampliando nuestro concepto afectivo del sonido. La correspondencia natural entre los sentimientos y las expresiones auditivas es un patrimonio colectivo de los que aman y escuchan, al igual que un dibujo va de la forma al gesto y nos ofrece infinitas posibilidades para descubrir y desear.

Una onda transformada en sonido con sus características únicas en nuestra mente. Un cuerpo elástico vibra con un movimiento melodioso que irradia toda una gama de frecuencias fundamentales entre desarmonía y armonía, movimiento que luego el cerebro traduce en una imagen sonora. Estas representaciones son posteriores al proceso físico de producción y propagación de la onda vibratoria. El sonido es una pulsación del cuerpo que se convierte en una representación intelectual. Como imagen interior, tiene una estructura emocional particular. Las representaciones subjetivas del sonido pueden traducirse en una señal objetiva, en un dibujo o en un sistema complejo de signos o trazos como la escritura.

Empecemos por presentar la obra de Michael Brewster USA (1946-2016), pionero en la producción de sonido durante más de 40 años. La obra de Michael Brewster existe en la complicada intersección de las artes visuales y sonoras. Ni música ni escultura; en sus piezas, Michael emplea dispositivos de ambos campos artísticos para construir una instalación envolvente. Esta es la primera vez que la obra de Michael se mostrará en la Ciudad de México. Por ello, en esta exposición, queremos presentar algunas de las obras acústicas de su repertorio, incluyendo Archival Ephemera y sus dibujos de diseño.

"Una escultura acústica es una mezcla de tonalidades electrónicas emitidas por un solo altavoz, en un lugar determinado. Estos sonidos resuenan entre sí para producir un campo sonoro poblado por lugares, volúmenes y contenidos tonales variables. Para ver una escultura acústica, tenemos que cambiar nuestros hábitos de apreciación e ir de "pararse y mirar" hacia un enfoque exploratorio que implica "moverse y escuchar". Tenemos que dejarnos guiar lentamente por nuestros oídos, en lugar de mover nuestros ojos, a través de la complejidad espacial de la "sala".

El arte de Michael sublima la realidad física para reconectarla con el reino espiritual. Es una alquimia de acontecimientos sonoros que podemos saborear en nuestro espacio-imagen, una especie de lugar-no-lugar que sigue las leyes naturales del mundo interior. Nuestro cuerpo es el instrumento de diálogo entre, por así decirlo, estos dos mundos. A través del cuerpo (física), percibimos el sonido, que luego se transforma en representación psíquica y emocional (metafísica). A través de la interpretación de la obra de Michael aquí propuesta se puede apreciar plenamente el paso de la dimensión externa-temporal del mundo físico a la dimensión espacial interna del mundo espiritual. El espacio y el tiempo son dos variables interconectadas entre sí y relacionadas con nuestra representación subjetiva de la escultura sonora: al escuchar el sonido en cuanto arte que serpentea a través del tiempo, delineamos gradualmente un paisaje accidentado, un lugar de emociones, la dimensión intangible del vivir.

Paralelamente a la obra de Michael y en diálogo con ella, nos encontramos con el trabajo de Sergio Gutiérrez 1982 México, un acto prolífico de investigación continua que nos permite una forma efectiva de experimentarla. Al comunicarse con y hacia nuestra esfera emocional, este arte puede liberar muchas imágenes en nosotros, como una cascada de ideas que fluyen libremente. Podríamos decir que la materialidad (el aspecto particular y microscópico de la obra de Sergio) de un discurso musical se funde en una vigorosa espiritualidad orgánica donde surge un diálogo entre cada elemento. Al fomentar nuestra capacidad de empatizar con nosotros mismos, Sergio actúa como intermediario entre materia y espíritu. Un puente cargado de propósitos personales que habitan un espacio abstracto, un lugar-imagen que todo el mundo guarda en lo más profundo de su ego.

La obra de Sergio es una travesía visual conectada a las condiciones físicas de los espacios en los que vive. Por un lado, está la influencia de su estudio/casa (su arquitectura, superficies y luz natural), y por otro, la sensación de estar en movimiento (caminar y mirar alrededor). Sergio ha experimentado con escenarios espaciales y sensoriales contrastantes, algunos caracterizados por la velocidad y el vértigo, mientras que otros inspiran tranquilidad y contemplación. Debido a estas experiencias (y sentimientos), ver y moverse, Sergio empezó a concentrarse en el dibujo: un vínculo con su entorno, una metodología visual y gráfica para trabajar con su percepción de sí mismo.

— Anna Dusi