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Edgar Solórzano

Edgar Solórzano

No vuelve un eco

Exposición

-> 1 feb – 17 abr

La Nao presenta la exposición No vuelve un eco de Edgar Solórzano.

No vuelve un eco es una exposición individual en la que Edgar Solórzano presenta un cuerpo de obra escultórico e instalativo sobre la pérdida de la memoria afectiva de espacios generacionales a medida que se combinan con recuerdos colectivos de cine y literatura comercial.

Imagino que las memorias de las arquitecturas pueden morir tan lentamente como orgánicamente. Solemos recordar las experiencias y espacios con vida, hay un esfuerzo por mantener el pulso de los recuerdos. Si tienen vida, también deberían morir. ¿Cómo se recuerda el espacio que muere? ¿Cómo se habita la memoria que perece? 

La vida se desdibuja en contornos sinuosos. Los episodios que cortan la crónica con filo se alisan cuando se observan en escalas más grandes. Escalas geológicas, donde las historias humanas, con sus recovecos y complejidades, se empalman a vivencias inertes de lluvias, erosiones y deterioros. Sedimentos en capas que se sobreponen. Estratigrafías de fósiles, lágrimas, diluvios y familias. Marcas de copas de vidrio cortado que se petrificaron como restos esqueléticos. Un barandal huérfano de sus escaleras, hundido y deformado como un esternón. Costillas de acero esmaltado que contienen un vacío como el que las rodea.

Las gotas de los candelabros fueron lluvia que nunca vimos bajar. Crecimos y nos fuimos para regresar a funerales. El vidrio cortado se precipitaba tan lentamente en un aparente estado de suspensión, congelado, refractando los atardeceres color melón. Las reuniones pararon, los muebles se divorciaron en herencias. Se erosionó el piso que parecía imperecedero e interminable como las tardes en las que veíamos las mismas películas de acción. Crecimos y nos fuimos.

Veo las cortinas de tergal francés como una piel que se quedó. 

— La Nao